#RecreArte Zacatlán de las Manzanas, un pueblo, que de verdad tiene magia.

El fin de semana pasado me escapé a un pueblito que tenía muchas ganas de conocer pero no se había dado la oportunidad o no me había dado el tiempo para hacerlo. Este lugar literalmente es mágico… Les estoy hablando de Zacatlán de las Manzanas, ubicado en el Estado de Puebla, a menos de tres horas de la Ciudad de México.

Desde hace tiempo había escuchado que era un lugar maravilloso y efectivamente es hermoso y también romántico. Además de los atractivos que posee, pude sentirme relajada, tranquila, en paz y reconectarme conmigo misma. Fue como pasear en un lugar libre del estrés, de la monotonía, y en verdad  resultó ser una experiencia extraordinaria.

Debo decirles que si quieren ir, necesita ir abrigados, porque el clima por las mañanas y las noches realmente es frío, y si son friolentos como yo, no olviden la doble chamarra. Ahora sí voy a contarte de las maravillas de Zacatlán de las Manzanas que van desde la comida, sus calles, algunas de las atracciones que tiene, porque no me dio tiempo de visitar todo, pero lo que he podido ver a través del internet hay muchas cosas más qué hacer.

Tiene un mirador impresionante en el que puedes observar un espectáculo de la naturaleza, ya que la neblina baja intensamente. Justo en el mirador intente soltar uno de mis miedos… a las alturas, me tomé una foto y baje corriendo, pero les garantizo que lo voy a seguir intentando hasta que el miedo, me tenga miedo.

Aunque suene contradictorio ahí pude sentir una tranquilidad tan grande.A pesar del frío respire profundamente y en cada exhalación logré liberar algunas cargas que traía acumuladas sobre mis hombros. Además hay restaurantes que te permiten disfrutar la vista y entonces el placer es doble.

Caminar por las calles de Zacatlán es una delicia, ya que es un pueblito con una arquitectura impresionante y cautivadora, además el centro es como si estuvieras en una casita de muñecas. Tiene un reloj floral que es un ícono del lugar, donado en 1986 por Relojes Centenario, quienes son los mismos creadores del reloj del Parque Hundido en la Ciudad de México.

Pero sin duda alguna, el lugar que me robó el aliento y me hizo detener el tiempo, fue la Cascada Tuliman; terminé con la ropa, los tenis y el cabello mojados, pero la experiencia en verdad es increíble, ya que se juntan muchos componentes de la naturaleza que te harán sentir que tu alma se purifica.

Y no te puedes ir del lugar sin probar un refrescos de manzana, y un pan de queso, que son tradicionales del lugar y el sabor es delicioso.

Escapate un fin de semana con la persona que prefieras que sea tu compañer@ de viaje. Te compartí algunos lugares que pude visitar, pero la lista es súper extensa. ¡Disfruta de la aventura!

 

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