Libera a tu niño interior

Con motivo del Día del Niño, hoy quiero hablarles de ese niño interior que siempre va a vivir en nosotros ¿viviste una infancia complicada? es momento de sanar.

Te invito a hacer un ejercicio que seguro te ayudará a liberar cargas. Cierra tus ojos e imagina que entras a la casa donde vivías de niñ@, abres la puerta de tu cuarto y ves a ese pequeñ@ inseguro, travieso, tal vez triste, esa persona eres tú en tu infancia.

Acércate a ese niño o niña que ves, sensible, vulnerable, temeros@ y pregúntale qué pasa. Que ahora que estás ahí puedes ayudarle con cualquier cosa que crea que no tiene arreglo o solución y dile que a partir de este momento estará a salvo, lo cuidarás y lo aceptarás tal y como lo merece.

Juega contigo mism@, deja que salga su espontaneidad, que sea libre, imagina ¿Qué te gustaba hacer? ¿Qué deseaba con todo su corazón? ¿Te faltó afecto? Recuerda los mayores detalles que puedas. Ahora puedes darle todo aquello que no tuvo, cuando sientas que ese niñ@está motivad@ y alegre, déjal@ ahí pero hazle notar que cada que te necesite estarás ahí para ayudarlo, comprenderlo y darle amor.

¿Y seguro me dirás, Karen esto para que me va a servir? Bueno pues te permitirá reencontrarte, podrás platicar contigo mismo, abrazarte, entenderte, besarte, darte protección, apoyo, cariño, comprensión, amor.

Si hiciste el ejercicio, te pudiste dar cuenta de tus puntos más frágiles, inseguros, crueles, temerosos que están en tu niñ@ interior. Trata de cuidarlo, quererlo y aceptarlo tal cual es, esto te permitirá tener una mejoría emocional, además de tener una autoestima reforzada.

Me he dado cuenta que desde que hice las paces con Karen chiquita, (a veces aún nos enojamos), puedo hacer cosas de cualquier niña sin que me dé pena, como pasar a un parque y lanzarme desde la resbaladilla o subirme al columpio, saltar por la calle, carcajearme, sin importarme lo que la gente piense.

A veces cuando somos niños, nuestros papás pueden no darse cuenta de las cosas que hacen que nos están marcando de por vida; pero conforme crecemos ellos dejan de ser responsables de lo que ocurre en nuestro entorno y tenemos que empezar a responsabilizarnos por nosotros mismos.

Sin duda hay heridas del alma; y pueden verse reflejadas hoy en día, ¿Utilizas tácticas o técnicas de niño chiquito? ¿Haces berrinche o recurres a los chantajes? ¿Aplicas la Ley del hielo a los demás? ¿Te tiras al piso para que te levanten? A mi me pasan algunas de estas cosas, que me recuerdan que hay cosas de niña que me siguen repercutiendo.

Pero ahora, desde la consciencia, me doy cuenta que los demás no pueden hacerse cargo de mi, que sin duda, hay una niña interior, pero ahora es mi chamba cuidarla, no puedo seguirme haciendo la víctima para que alguien más me cuide y se ocupe de mi. No puedo negarles que aún hago berrinches, aún lloro desconsolada como si hubiera perdido mi muñeca favorita, pero eso también es normal, me permite reconocer que puedo ser frágil.

Ahora te pregunto ¿hace cuánto que no te carcajeas tan fuerte? No eres culpable de lo que te haya pasado de niño, pero ahora como adulto sí eres responsable de cuidar a ese niñito, abrazarlo, contenerlo, apapacharlo, escucharlo, y sobre todo ¡amarlo!

Tu niño interior te enseña a no tomarte la vida tan en serio, te invita a disfrutar de la vida, a reirte, a jugar, a no dejar de sorprenderte NUNCA, deja ser a tu niño interno, pregúntale qué quiere, dale permiso de salir de hacer travesuras, de hacer payasadas, juega, aprende, y vive el presente como cuando eres un niñ@.

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