De los amores que no fueron, a los amores que uno ahoga hasta no ser.

He visto pasar décadas a través de los ojos de alguien, como si por el iris viajaran las historias de los amores que no fueron. De aquellos amores fallidos, frustrados, asfixiados, que no fueron, pero son en el recuerdo.

 

Hay amores que no fueron porque la vida resulta ser sabia y da prudencia a algunas almas para tomar decisiones acertadas a tiempo, para no quedar con el alma destrozada.

 

Hay amores que fueron tan grandes, que al superar expectativas, se crearon más exigencias, se agotaron, se desgastaron y pese a todo, el amor a veces no es suficiente y  al amor también se le asfixia, y lejos de permitirlo ser, los convertimos en esos amores que no fueron

 

He visto también pasar a esos amores en las comisuras de los labios de un amigo, de una amiga, que al hablar desliza la nostalgia de lo que no fue sobre sus palabras. Porque hay amores que no fueron, pero enloquecieron, trastocaron la vida, alborotaron todo a su paso, transformaron existencias, nos enseñaron, pero finalmente no fueron.

 

Incluso, hay amores que no son, pero que guardan la existencia de esperanza en una cama fría con dos seres que se dan la espalda, guardando palabras, con la cabeza inundada de incertidumbre; porque hay amores que no son desde el principio pero uno anhela con todo y la pesadumbre de una discusión nocturna que sean, que florezcan, que fluyan.

 

Hay amores que no son, y pareciera que ciegos estamos en el amor, que dejamos de tener en cuenta a la “razón” o por el contrario, le damos tanta cabida a la “razón” que se agota lo inefable, lo intangible, la magia detrás de un análisis que no debería ser para terminar de asfixiar un amor que sí pudo ser.

 

Muchas son las razones de los amores que no fueron: la inmadurez, la inseguridad, la desesperación por controlar, porque no se dio el tiempo, la sincronía…

 

Pero justo en esos amores que no fueron, uno también descubre al amor en sí, en aquella decisión de dejar ir lo que no nos corresponde, lo que se forza, lo que no se puede conciliar. Justo en los días previos a la despedida, está el amor en la decisión de querer no alterar el ser, la esencia y el camino de alguien que realmente amamos.

 

Y también en estos amores que no fueron, puedes descubrir el amor que siempre debe pesar más: el amor propio, porque el amor no debe doler, ni apretar, ni ahogar, el amor simplemente es.

8 comentarios sobre “De los amores que no fueron, a los amores que uno ahoga hasta no ser.

  1. El Amor, el sentimiento más hermoso y preciado de esta vida !!!
    Hoy brindo por ese Amor que no fue, que a base de sufrimientos me enseñó, me hizo fuerte y me transformó en lo que ahora soy, No volvería a sufrirlo pero lo agradezco con toda el alma, me dejó un gran recuerdo que llevaré por siempre y una linda hija que hoy es una gran mujer, fregona y exitosa como pocas, gracias a la vida !!!

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  2. Que linda descripción…. Al leerlo me recordo un amor que no fue! Me trajo a la mente una persona con la que comparti casi 10 años de mi vida MGR. Hass Te has vuelto una gran escritora.

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  3. Linda descripción de algo que movio mi mundo.. Y al final no fue nada, 10 años maravillosos a lado del amor de mi vida… MGR …. Hass excelente redacción!

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  4. Un día conoces a una persona que te hace derramar letras sobre una hoja, la que te hace soñar, incluso estando despierto, esa persona que te hace ver que el amor si es ciego, porque no se trata de ver a alguien perfecto, se trata de sentir sentimientos perfectos para que el amor fluya, puedas amar sus defectos y hacerlo una mejor persona, esa persona que llega a tu vida se convierte en un libro de autoayuda, que no te cansarás de leer.

    Sin embargo, otro día, todo llega a su final, todo se desmorona, se vive de nostalgias y ya no hay sequia en nuestros ojos, andamos por caminos sin un rumbo fijo, sin nada que nos entretenga, nos quedamos “abandonados”, todo se vuelve aburrido y estamos vivos pero no vivimos . . .

    Saludos Hass

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    1. Artur, sin duda, concuerdo con lo primero, difiero con lo segundo, creo que el amor es una constante, cuando se entiende eso, entonces sí que la vida fluye. La existencia misma es amor, en la comprensión de ello y en el desapego inteligente e incluso amoroso está la clave para no ahogar a los amores que son, esencialmente el amor a uno mismo. Te mando un abrazo ❤

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