¿Vives una relación de amor-odio con tu pareja?

“Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, nos encontramos en el desafío de cambiarnos a nosotros mismos”, Viktor Frankl

 

¿Alguna vez en tu relación de pareja o en tus relaciones pasadas has sentido que lo amas y odias al mismo tiempo? Pues psicológicamente eso es algo que puede ocurrir, es un estado de dualidad en donde hay amor, pero también odio.

¿Cómo puedo detectar si estoy viviendo esto? Los principales sentimientos que existen dentro de este tipo de relación son la inseguridad, el miedo y el enojo. El amor y el odio son sentimientos muy extremos. Te voy a poner un ejemplo, para que quede más claro, cuando somos niños podemos enojarnos con nuestra mamá cuando no hace lo que queremos y hacemos los berrinches de la vida, le podemos llegar a decir hasta que la odiamos y tratamos mal, pero de inmediato te sientes culpable y comenzamos a consentirla y procurarla, ya que nos da pavor perderla, que nos deje de querer o nos abandone.

Esto mismo nos pasa cuando crecemos, pero ahora con las personas con las que nos relacionamos sentimentalmente, caemos en este lapso de querer complacer a la pareja en todo y a la larga nos genera gran enojo y frustración. Empezaré por decirte lo que es una relación madura, a veces podemos sentirnos felices o enojados con nuestra pareja, pero tenemos la certeza de que hablando podemos resolver los problemas, porque sabemos que no habrá represalias por lo que le digas que no te gusta.

En las relaciones de amor-odio, hay grados de felicidad y enojo que son muy extremos. Se reconocen porque tienen que ver con actitudes más infantiles, en las cuales el miedo a perder a la persona amada, así como el enojo por cualquier frustración adoptan un papel principal en la dinámica de pareja. Se trata de relaciones que no son maduras y se caracterizan por reacciones muy extremas y aparentemente contradictorias. Y es que las agresiones tanto verbales como físicas son muy fuertes y vienen seguidas de demostraciones de cariño que rebasan cualquier lógica.

¿A qué me refiero? Te voy a ejemplificar: en una pareja uno agrede al otro en una escena de celos y luego le hace un regalo desmedido, en el que tal vez tuvo que endeudarse y pide perdón “de rodillas” si es necesario.

Pero ¿por qué pasa eso? Son personas que viven aterrorizadas por el abandono y cualquier sospecha de falta de atención la viven como un TERRIBLE golpe. Sonará chistoso, pero aman a su pareja cuando la sienten 100 por ciento junto a ellos; pero es un sentimiento fugaz, porque sienten que pueden perderla en cualquier momento. Y justo aquí está la clave, en el momento de odio son capaces de hacer cualquier cosa por lastimar al otro, ya que desde su punto de vista (que tal vez no se dan cuenta) se lo merecen y ese se puede volver un círculo vicioso.

Las personas involucradas en este tipo de relaciones necesitan estar en todo momento, con su pareja o, en su defecto, saber siempre en dónde se encuentra el otro; en este sentido, los celos y la inseguridad son rasgos comunes en este tipo de relaciones. Son personas que están a merced de un constante desgaste y corren el riesgo de que las reacciones agresivas vayan en escalada, pudiendo terminar en complicaciones relacionadas con la seguridad, integridad o la propia salud de las personas.

¿Cómo puedo controlar la situación?

Es primordial y de manera urgente que se busques apoyo profesional de algún tipo, ya que no son problemáticas sencillas de solucionar y su radio de afectación puede ser muy amplio y puede no limitarse únicamente a la pareja. Hay que buscar espacios en los que puedan sentirse seguros y poder así comenzar a entender sus sentimientos, para aprender formas más sanas de relacionarse con los demás y especialmente con su pareja.

Pongamos más energía en el amor, en la celebración, cantar, bailar, reír, platicar, trabajen en la confianza y la seguridad, pero juntos, no se vale que uno lo haga y el otro no ponga nada de su parte, y el amor irá floreciendo sin que llegue el odio a interrumpirnos. El amor no nace al tratar de resolver nuestras necesidades dependiendo del otro, sino al desarrollar nuestra propia riqueza interior y madurez. Ámate tanto que la prioridad en tu vida, SIEMPRE seas tú

Recuerda que el odio es el resultado de múltiples emociones que lo avivan, fruto del miedo a la soledad, la rabia de no recibir lo que esperamos, los celos de querer poseer a la otra persona y la comparación que siempre crea tensión. Normalmente, esperamos que los demás nos aporten la felicidad, el amor y creamos dependencias, expectativas, deseos y anhelos que son falsos.

Nada ni nadie es responsable de hacernos felices, ni un amigo, ni un hermano, ni tu pareja y aunque quisiera hacerlo, tampoco podría. Cuando surge una relación basada en la necesidad de cubrir nuestras carencias o la expectativa de recibir algo a cambio, suele traer consecuencias dañinas para nuestra vida.

Y puedo entender que ames a la persona, pero si no te sientes a gusto con la relación, también es momento de terminarla, para que no te arrastre a algo más. Las relaciones como la vida son para disfrutarse, no para sufrirse.

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