Celos… el peor enemigo de las relaciones

¿Sentir celos yo? ¡por favor! No podemos negar todos en menor o mayor intensidad los hemos sentido en algún momento de la vida. Pero ¿qué son los celos? Es el miedo a la pérdida de una persona que creemos poseer, que te sustituya, o simplemente te deje.

Sin embargo, si nos molesta que nuestra pareja tenga planes más allá de los nuestros, si exigimos que cada llamada nos la tiene que responder, que cada mensaje debe ser contestado al momento, a pesar de estar ocupada, que no tiene derecho a salir con un amigo o amiga, cuando no respetamos su libertad, su estado anímico, su derecho de expresión, de actuar y su espacio privado, estamos ante un verdadero problema.

Si no tienes control de ti mismo, puedes salir embarrado e imitar ese comportamiento. Los celos tóxicos son muy desgastantes ¿te ha pasado que tienes que terminar una relación por esa causa? Si es así, no te culpo, porque en este tema sufre tanto el celoso, como el celado.

Quienes padecen de celos tóxicos tienen como eje central una idea falsa, sin ningún argumento lógico o prueba de realidad que lo demuestre. Suelen discutir frecuentemente con su pareja, además de incurrir en acciones como restringir la libertad, seguirla, investigarla e incluso agredirla.

Desde la psicología, surgen cuando tienes entre 5 y 7 años, cuando sientes la ausencia de tu mamá o de tu papá, con lo que se les genera una herida, que si no la atienden en su vida adulta, sienten que cualquier persona querida los abandonará en cualquier momento.

Pero además del miedo… ¿qué ocasionan los celos?

  • En la infancia. Como ya lo mencioné, viene por el sentimiento de ausencia de mamá o papá, porque no se tuvo el reconocimiento necesario para generar una autoestima sana.
  • Baja autoestima. Las personas inseguras, en ocasiones no se sienten merecedoras del cariño de su pareja y por lo tanto tienden a desconfiar. Tienen miedo a que conozcan a otra persona que pueda ser más inteligente, atractiva o simpática. Se manifiesta en las comparaciones de sí mismo con los demás y el temor a ser reemplazados, por lo que todo el tiempo acosan a su pareja.
  • Experiencias vividas. Las personas que han sido traicionadas alguna vez por alguien en quien confiaban (amistades, familiares, antiguas relaciones), hará que la persona tema que pueda sucederle lo mismo que en el pasado. Para ayudarte puedes leer ¿sufriste una traición?, rescátate y comienza la reinvención.
  • Creencias y expectativas falsas sobre el amor y las relaciones. Esto es, que se cree que el amor es desear estar todo el tiempo juntos. Es decir, absorber todo el tiempo de la pareja, puedes leer para ayudarte ¿Das libertad a tu pareja o sólo tú quieres ser su centro de atención?

¿Cuáles son los tipos de celos?

  • Celos posesivos. Son aquellos donde la pareja sólo quiere que tengas ojos para ellos, donde pretenden “enjaular a su pareja” y que no salga de ahí, porque sienten que su pareja es de “propiedad privada”, pretenden “regular” o de plano prohibir cosas como con quién relacionarse, a dónde ir y hasta cómo vestir. Este tipo de celos es el peor.
  • Celos reactivos. Son aquellos que se pueden sentir cuando vemos a la pareja interactuar de maneras que se consideran como intentos románticos, que puede involucrar evidencia o creencia de que la parece, desea o colabora también en las intenciones románticas con el “rival” potencial o, en definitiva, cuando la pareja asume que cayó en la infidelidad.
  • Celos ansiosos. Podemos llamarlos también como celos territoriales, en el que hay un estado de alerta constante, y se ve a los extraños como predadores esperando cualquier oportunidad, que se pueden presentar en tras los celos reactivos originados por una infidelidad, pues se teme que, si ya pasó una vez, pueda ocurrir de nuevo.

¿Cuáles son las consecuencias?

A parte de terminar muy desgastadas ambas partes, a nivel personal, genera trastornos de ansiedad, depresión, irritabilidad y dificultad para controlar la ira con la pareja y con el entorno. Se crea una sensación de pérdida de control sobre la relación, sentimientos de culpa y pérdida gradual de la autoestima. Además de constantes faltas de respeto, te conviertes un controlador en potencia.

Para la pareja, sentimientos de frustración, distancia emocional con la pareja, miedo a las reacciones de la pareja, ansiedad de no saber qué puede decir o cómo puede actuar, a quién sí y a quién no puede hablarle.

¿Cómo atender el problema?

Si el tema ya rebasó todos los límites, te recomiendo que acudas urgentemente a un especialista, ya que estás lastimándote y a todos los que están a tu alrededor. No pierdas a las personas que amas por miedo a recibir ayuda de un profesional.

Pero, por lo pronto puedes ir trabajando en lo siguiente:

Evita pensamientos negativos y destructivos. Mejor sustitúyelos por otros de seguridad que te ayuden a frenarlos. Te doy un ejemplo: ves a tu pareja en línea, y comienzas a cuestionar “¿con quién habla? Está claro que sea quien sea, es más importante que yo”. “Siempre me hace lo mismo, creo que en realidad no le importo nada”. Date cuenta que aquí en tu imaginación la que habla, empieza por no estar al pendiente de las redes sociales, y recuerda que seguramente está atendiendo pendientes de trabajo o hablando con su familia o amigos, a los cuales tiene derecho.

Tu pareja te quiere y te elige. Si no fuera así no estaría contigo, si algún día deja de hacerlo, por más que quieras no podrás retenerla. Sin embargo, recuerda que tiene su mundo propio y necesitas darle su espacio en él.

Date tiempo de respirar. Si sientes que los celos te invaden, controla el estrés antes de actuar o hablar con tu pareja. Dialoga con tu voz interior que te permita sostener con el tú celoso, cuestionando la evidencia que según tú tienes.

No acuses. Deja de sofocar a tu pareja con reclamos o exigencias, pues se defenderá y creerás que “tenías razón”, además esto hará que poco a poco tus celos incrementen. Y tampoco abuses de las peticiones que ayudarán a generar seguridad.

No interrogues. Si comienzas con esta dinámica cada vez pedirás más información que te dejará cada vez menos satisfecho, una pareja comprometida suele contar espontáneamente.

Yo adulto. Entiendo que esto proviene de una herida de la infancia, pero tienes que recordar que ya eres un adulto que debe hacerse responsable de sí mismo. Deja a tu niño atrás.

Se vale cuestionar si esa relación es la adecuada para ti. No te sientas culpable si llegas a hacerlo, es parte de un autocuidado. Y lo más importantes es que debes estar consciente que una persona NO es de tu propiedad, por más que así lo creas. Todos somos seres individuales, que tenemos derecho a tener nuestra propia vida, la pareja forma parte de ella, pero no lo es todo, tener amigos, vestirnos como queramos y sobre todo tomar nuestras propias decisiones. El querer controlar a tu pareja, sólo te alejará de ella, es mejor tener una relación sana.

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