Toma las decisiones que te hagan feliz… y si no, redirecciona el camino

En este camino de aprender a ser y tomar las riendas de tu vida, de las decisiones que tomas, te has preguntado ¿por qué me cuesta tanto trabajo tomar decisiones? Hace unas semanas tuve que tomar una de las decisiones más importantes de mi vida, no dormía, no comía, estaba triste, porque en verdad era muy fuerte. Pero hoy puedo decirte que elegí la mejor, porque me hace COMPLETAMENTE FELIZ.

A veces nos es complicado elegir desde un simple sabor de helado hasta las decisiones de tu vida. Algunas te llevarán justo al camino que quieres llegar y otras, pueden alejarte de meta, pero no creas que todo está perdido, por el contrario de ellas también puedes aprender, a veces son los mejores maestros.

No tengas miedo de arriesgarte, sé que el temor te puede paralizar, pero el no tomar decisiones también es una elección. Decidir en la vida, es inevitable, la cuestión es con qué grado de libertad y de satisfacción lo hacemos.

Entonces ¿qué esperamos al decidir? Es conseguir algo que queremos o simplemente evitar un dolor, por temor a equivocarte. Pero pensemos en las consecuencias de no decidir: el no hacerlo, te hace esclavo de estar constantemente pensando en no haber tomado el riesgo, vivir en la incertidumbre o simplemente dejar que otros tomen las riendas de tu vida.

Pero, ¿cuál es el miedo?

La libertad nos implica una responsabilidad, ¿a qué me refiero con esto? Cuando elegimos algo, nos ponemos a pensar en los pros y los contras, lo que tal vez tendrías que dejar y al final deberás asumir consecuencias… pero eso está perfecto porque te ayudará a crecer como persona.

Recuerda que por muy amplia que pueda ser tu decisión siempre terminará quedando fuera, lo importante no es si eso es definitivo, sino de qué tan a largo plazo será en mi vida la consecuencia de esa decisión y qué tanto creo que puedo hacer para reparar, sanar o aprender a vivir con lo que no me guste.

¿Por qué me cuesta trabajo tomar decisiones?

A veces cuando tenemos demasiadas opciones se nos complica la toma de decisiones hasta en lo que tenemos más “decidido”. Nos da miedo perdernos de lo que no elegiremos, pero al final te estás perdiendo de todo, querer decidir lo perfecto, temor al cambio y al qué dirán, fracasar o defraudar, con esto me refiero a que pensamos en todos menos en lo que nosotros queremos. Tratamos de complacer a los demás, patrones de la infancia, prefieres que decidan por ti otras personas o el universo. En fin, razones hay muchas.

En la toma de decisiones debes pensar que:

  • Tus decisiones cambiarán el mundo que hemos creado.
  • Si te equivocas en lo que elegiste, aprende y puedes retomar el camino.
  • No olvides que las decisiones que has tomado, te han traído hasta donde estás.
  • Si tus decisiones no pueden cambiar la realidad exterior, siempre podrán cambiar tu interior, no todo parece tan terrible como puedes creer que es.

Es normal que al principio puedas sentirte raro y hasta con culpa de tomar TUS PROPIAS DECISIONES. Empieza de poco en poco con decisiones pequeñas y manejables. Y recuerda que si te hace feliz, sin duda tomaste el camino correcto, si no es así, aún estás a tiempo de redireccionar el camino. Deja de huir y comienza a actuar.

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